Soledad que me atrapa sin nombre,
oculta y ciega en mi amargura.
Fiera salvaje infame y disoluta,
carga rugiendo sin miedo a la cumbre.
Soledad, soledad, me atacas sin más,
torpe, lastre del alma..., soledad.
Que infame, que cruel..., ?que ciega!,
doblan campanas por ti.
Asco me das, pena sepulcral.
Vete, huye, huye mientras puedas
y no vuelvas más.
Tetuán, 22 de Marzo de 2010
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