Blanco como la nieve
alegras los corazones,
en el día y en la noche.
Sonríes y sonrío,
me acaricias y te acaricio.
Tus ojos dos luceros,
unas estrellas fugaces,
que resaltan tu tez.
Tren de mercancías
de fragancias sutiles
que infundes caricias
que iluminan mi faz.
Tronío en la tarde
miel de melón
un salón en el vacío.
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